Logo
VoIP
spacer
Registrarme  Ingreso   Search  
..:: Ediciones Anteriores » contenido 65 » cronicas de un collita ::..

CRÓNICAS DE UN COLLITA

EN LA CIUDAD DE LOS ANILLOS

por M. Díaz Meave

Septiembre. Comienza el calor. No el calorcito: el CALOR, así, grave, emboleciente, tapaporos, y aturdidor, que convierte el aire en una materia esponjosa de la que hay que escapar casi nadando, en busca del aire acondicionado más próximo. ¿Cómo reconocer un collita en la calle? Por la cara de zombi acalorado. La presión baja, el calor sube, la ropa se te pega y la chompita que trajiste del collao “por si acaso” la quieres botar en la plaza, porque no la soportas ni en la mano. De paso, te da pitaí: como el sudor no puede salir de tus oclusivos poros andinos, se forman ampollitas en tu piel que te hacen pensar que una nube de mosquitos invisibles te está vacunando.

Si visitas Santa Cruz en verano, no camines mucho. Tómalo como de alguien que quiso conocer la ciudad andando y necesitó mucha, pero mucha maicena esa noche.

Seguridad (ciudadana). Igual, caminando no vas a llegar muy lejos: ya llevo dos asaltos, uno con pistola, a mediodía, a una cuadra de Equipetrol.

Como todo lo malo que le pasa a Santa Cruz desde hace 3 años, la culpa la tiene el Evo: sólo hay 1600 policías para casi dos millones de habitantes.

Somó. La gran solución camba para el calor callejero: un refresco frío de maíz hervido, endulzado y saborizado con un poco de canela. Como arroz con leche, pero sin arroz ni leche.

 

 

Potenciado por NES interactivos         © Derechos Reservados 2006 - Geiser r&r    Privacidad