La confusión pre eleccionaria que estamos viviendo, al margen de “globos de ensayo” y “tácticas regionales”, paradójicamente permite ver claras algunas cosas:
• Nunca los opositores habían jugado tanto a la polarización con el “todos contra uno”.
• Nunca se los había visto tan aferrados a sus ambiciones.
• Nunca habían surgido tantos nombres de posibles candidatos, por fuera de los partidos políticos.
• Nunca hubo tan pocas propuestas concretas y reales.
Pero dentro de este marasmo de candidatos opositores, creemos que hay algo trascendental: que efectivamente ahora cualquiera crea que puede ser Presidente de Bolivia , desde El-Aymara-Que-Recolecta-Firmas hasta Manfred o Antelo.
Que ya no haga falta ser egresado de Harvard, ultra millonario o político profesional para soñarse candidato, implica una profunda democratización de las aspiraciones, como nunca se había visto por aquí. Y señala un cambio de cosas mucho más importante que los nombres de candidatos coyunturales. ¡Salúd por eso!