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EDITORIAL

Impresiona cómo al periodismo le fascina sentirse el centro del mundo.
Dedicar portadas y noticieros a lamentar que “El Presi me llamó pollo”, es patético. Sería mucho más simple y efectivo demostrar con el trabajo diario que no lo es… Pero eso implica trabajar bien, y quizás ahí esté lo difícil.
Un buen ejemplo es la visita de la SIP, entidad que nadie calificaría de oficialista:
¿Qué es lo importante de esa visita? Que verificaron que aquí existe la famosa “libertad de prensa” y que hay medios que se oponen fieramente al gobierno.
¿Cuál fue la noticia sobre esa visita? La avicola comparación del Presidente.
Esta exhibición de cómo funcionan muchos medios, es lo que hace más valiosos a Cambio, Canal 7 y otros órganos “escandalosamente oficialistas”: al menos hay otra manera de plantear cuáles son las notas principales y cómo enfocarlas.
Ahora, al mirar en un puesto de periódicos, se cuelan páginas que muestran otros puntos de vista, y hasta tocan otros temas.
Y entonces, el ciudadano de a pié, puede hacer eso tan importante que la Tv le niega: reflexionar un poquito sobre qué le dicen y sacar sus propias conclusiones.
Nos parece que esto se acerca muchísimo más a una verdadera libertad de expresión, que lo que suelen cacarear los diarios y la tele (con perdón de la expresión).
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